¿Qué hacer si no puedes pagar una residencia de mayores?

Llega un momento en que la familia se plantea una pregunta complicada:
“Necesita una residencia… pero no nos llega el dinero. ¿Y ahora qué?”
El coste medio de una plaza en residencia puede superar con facilidad los ingresos de una pensión media, sobre todo en grandes ciudades. Al mismo tiempo, la población mayor en España no deja de crecer y una parte significativa de las personas mayores de 64 años presenta algún grado de dependencia, según los datos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) del Imserso. (Datos aquí.)
La paradoja es conocida: muchas personas mayores son propietarias de su vivienda, pero tienen poca liquidez mensual para pagar los cuidados que necesitan. Esto se refleja en la estadística del INE sobre hogares por régimen de tenencia y edad de la persona de referencia, donde la mayoría de los hogares de mayores de 65 años vive en vivienda en propiedad. (Datos oficiales.)
En este artículo veremos, paso a paso, qué opciones existen cuando no puedes pagar una residencia de mayores: ayudas públicas, alternativas de cuidado, fórmulas para sacar partido a la vivienda y soluciones inmobiliarias y financieras específicas para mayores.
1. Antes de nada: poner los números encima de la mesa
Antes de pensar en productos financieros o en vender la casa, es imprescindible hacer una fotografía clara de la situación.
1.1. Cuánto cuesta realmente la residencia
Cuota mensual de la residencia (IVA o impuestos incluidos).
Gastos adicionales: farmacia, productos de higiene, fisio, peluquería, transporte, etc.
¿Es una residencia pública, concertada o privada al 100 %?
1.2. Qué ingresos hay en la familia
Pensión de jubilación, viudedad u otras prestaciones.
Posibles ingresos por alquileres, ahorros, planes de pensiones, etc.
Aportación que pueden asumir hijos u otros familiares (realista y sostenible en el tiempo).
Con esto podrás calcular la brecha mensual:
Coste total de la residencia – Ingresos mensuales disponibles = dinero que falta cada mes.
Ese dato es clave para saber qué solución necesitas: un pago inicial grande, ingresos mensuales estables o una mezcla de ambos.
2. Revisar todas las ayudas públicas disponibles
En España existe un entramado de ayudas y servicios públicos para personas mayores y en situación de dependencia que conviene exprimir antes de tomar decisiones más drásticas.
2.1. Ley de Dependencia
La Ley de Dependencia reconoce distintos grados (I, II y III) en función de las necesidades de apoyo de la persona. A partir de esa valoración se puede acceder, entre otros, a:
Plaza en residencia pública o concertada (aunque suele haber lista de espera).
Prestación vinculada al servicio, una ayuda económica para contribuir al pago de una plaza privada.
Servicios en el domicilio (ayuda a domicilio, teleasistencia, etc.), si se decide retrasar la residencia.
La información oficial puede consultarse en el portal del Imserso dedicado a dependencia.
Y en la ficha de reconocimiento de la situación de dependencia del Ministerio de Sanidad.
Es importante solicitar la valoración cuanto antes, ya que los plazos pueden ser largos y varían según la comunidad autónoma.
2.2. Otras ayudas y bonificaciones
Según la comunidad y el municipio pueden existir:
Ayudas para adaptación de vivienda (baño, accesos, eliminación de barreras).
Bonificaciones o reducciones de precio en centros de día.
Programas específicos para mayores con bajos ingresos.
Un buen primer paso es pedir cita en Servicios Sociales del ayuntamiento y solicitar un resumen por escrito de todas las ayudas a las que se puede optar.
3. ¿Siempre residencia? Alternativas que pueden reducir el coste
A veces la residencia no es la única ni la mejor opción, especialmente en fases iniciales de la dependencia.
3.1. Cuidados en el domicilio
Combinando varias piezas se puede conseguir un buen nivel de cuidado sin llegar todavía a la residencia:
Servicio de ayuda a domicilio (público o privado).
Teleasistencia.
Centro de día algunos días por semana.
Adaptación de la vivienda para reducir caídas y riesgos.
Esto reduce el coste mensual y permite ganar tiempo hasta que la plaza residencial sea realmente necesaria.
3.2. Apoyo familiar bien organizado
El apoyo de hijos y familiares sigue siendo clave, pero debe hacerse de forma realista:
Repartir tareas por semanas o por ámbitos (medicina, bancos, compras, acompañamientos…).
Evitar que el cuidado recaiga siempre en la misma persona, algo que se observa con frecuencia en los estudios sobre cuidados de larga duración en España y que recogen distintos informes de organismos públicos (Imserso, Ministerio de Derechos Sociales, INE).
Definir por escrito quién asume qué, y cómo se tomarán decisiones importantes.
4. Convertir la vivienda en una aliada para pagar los cuidados
La vivienda es, en muchos casos, el principal activo de la persona mayor. Como muestran las estadísticas del INE sobre hogares y régimen de tenencia, la mayoría de los titulares de 65 o más años reside en vivienda en propiedad.
Usar la vivienda de forma inteligente puede marcar la diferencia.
4.1. Poner la casa en alquiler
Si la persona ya va a residir de forma permanente en la residencia, es posible:
Alquilar su vivienda habitual para generar una renta mensual.
Utilizar esa renta para cubrir parte del coste de la residencia.
Puntos clave a tener en cuenta:
Hacer un buen contrato de alquiler y una selección rigurosa de inquilinos.
Estudiar la fiscalidad del alquiler (declaración de IRPF, gastos deducibles, etc.), siguiendo la normativa de la Agencia Tributaria.
Valorar si algún familiar puede gestionar el arrendamiento o es mejor una agencia.
4.2. Alquilar habitaciones
En algunos casos, antes de la residencia, se puede:
Alquilar una o varias habitaciones de la vivienda del mayor (por ejemplo, a estudiantes o trabajadores desplazados).
Compatibilizarlo con la presencia de un cuidador interno.
Es una opción que requiere una buena gestión de convivencia y seguridad, por lo que conviene hacerla con asesoramiento profesional.
4.3. Vender la vivienda
La venta directa de la vivienda aporta liquidez inmediata, pero tiene implicaciones importantes:
Ventajas:
Permite obtener un capital relevante para pagar la residencia durante años.
Puede simplificar el patrimonio si no hay herederos o estos están de acuerdo.
Inconvenientes:
Se pierde un activo que podría servir de red de seguridad.
Puede existir un fuerte impacto emocional para la persona mayor.
Hay que analizar bien impuestos y plusvalías antes de firmar (IRPF, plusvalía municipal, etc.), utilizando siempre información actualizada de la Agencia Tributaria.
Por todo ello, muchas familias buscan fórmulas intermedias antes de llegar a esta solución definitiva.
5. Soluciones inmobiliarias y financieras específicas para mayores
En los últimos años han tomado fuerza distintos productos pensados para personas mayores que necesitan liquidez, pero no quieren —o no pueden— renunciar por completo a su vivienda.
5.1. Nuda propiedad: vender sin dejar la casa (de inmediato)
La venta de la nuda propiedad permite:
Que la persona mayor venda la propiedad de su vivienda.
Manteniendo el derecho de uso y disfrute de por vida o durante un periodo pactado.
Con ello se puede:
Obtener un pago único importante (o pagos fraccionados) para financiar la residencia.
O bien utilizarla para reforzar la pensión y pagar otros cuidados.
Es una opción muy útil cuando se quiere convertir la vivienda en liquidez sin asumir la urgencia de un traslado inmediato, o cuando se combina con una entrada progresiva en residencia.
5.2. Renta vitalicia inmobiliaria
En la renta vitalicia inmobiliaria:
Se transmite la propiedad de la vivienda a una entidad.
A cambio, el mayor recibe una renta mensual de por vida.
Ventajas:
Permite una planificación muy clara: se sabe cuánto entra cada mes.
No obliga a gestionar alquileres ni a estar pendiente de inquilinos.
A cambio, la vivienda deja de formar parte del patrimonio futuro de los herederos. La fiscalidad de estas rentas aparece regulada en la normativa del IRPF y puede consultarse en la web de la Agencia Tributaria.
5.3. Hipoteca inversa
La hipoteca inversa es un préstamo para mayores de 65 años garantizado con la vivienda habitual:
No es necesario vender la casa ni abandonar la vivienda.
Se recibe un pago único, una renta mensual o una combinación de ambas.
La deuda se devuelve normalmente cuando fallece el titular, con cargo al valor de la vivienda.
El funcionamiento de la hipoteca inversa se explica de forma detallada en el Portal del Cliente Bancario del Banco de España.
Y en esta guía en PDF del propio Banco de España, donde se detallan riesgos, costes y puntos a comparar entre entidades.
Bien diseñada, puede mejorar de forma notable los ingresos de quienes viven solos y tienen pensiones ajustadas, especialmente mujeres viudas con menos pensión.
5.4. Venta con alquiler garantizado
Otra fórmula interesante es:
Vender la vivienda a un inversor.
Firmar a la vez un contrato de alquiler de larga duración para seguir viviendo en ella pagando una renta reducida, o para que la ocupe un familiar.
Esto libera capital y reduce gastos mensuales, a cambio de asumir la pérdida de propiedad.
6. Cómo elegir la combinación adecuada para tu caso
No existe una solución “perfecta” igual para todas las familias. Lo sensato es diseñar una estrategia a medida en función de:
Grado de dependencia y previsión de evolución.
Urgencia de acceder a plaza en residencia.
Estado emocional de la persona mayor respecto a su casa.
Tipo y localización de la vivienda (demanda de alquiler en la zona, valor de mercado, estado del inmueble).
Situación de los hijos: número, capacidad económica, deseo real de heredar o no.
Fiscalidad: IRPF, plusvalía municipal, posibles beneficios fiscales a mayores de 65 años.
Normalmente, la mejor opción suele ser una combinación de medidas (ayudas públicas + uso inteligente de la vivienda + apoyo familiar), no una única decisión aislada.
7. ¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Tomar decisiones de este tipo sin asesoramiento puede salir caro:
Hay letra pequeña jurídica y fiscal en productos como la nuda propiedad, la hipoteca inversa o la renta vitalicia. Por eso es recomendable contrastar siempre la información comercial con fuentes oficiales como el Banco de España y la Agencia Tributaria:
Banco de España (Portal del Cliente Bancario)
Cada comunidad autónoma tiene reglas diferentes de copago y de acceso a plazas y ayudas en el marco de la dependencia. La información de referencia puede consultarse en el portal del Imserso y en las webs de servicios sociales de cada comunidad:
Una mala valoración del inmueble o una mala elección del producto financiero puede dejar a la familia sin vivienda y, aun así, corta de recursos.
Por eso es recomendable apoyarse en un equipo que combine:
Especialistas inmobiliarios y financieros orientados a mayores.
Asesoramiento jurídico en materia de contratos, herencias y protección de la persona mayor.
Coordinación con notaría y, cuando haga falta, con el entorno médico y social.
8. Cómo te acompaña Más Mayor Inmogestión
En Más Mayor Inmogestión trabajamos precisamente con familias que están en esta situación:
Personas mayores de 65 años que necesitan liquidez para pagar una residencia, un centro de día o cuidados en el domicilio.
Hijos que quieren cuidar bien de sus padres, pero no pueden asumir todo el coste con sus propios ingresos.
Familias que desean usar la vivienda como recurso, pero con seguridad jurídica y sin poner en riesgo innecesario el futuro.
Nuestro acompañamiento incluye, entre otros:
Análisis de la situación económica y del coste real de los cuidados.
Estudio del valor de la vivienda y de su potencial de alquiler, venta, nuda propiedad o hipoteca inversa.
Simulación de escenarios (“si alquilamos…”, “si vendemos nuda propiedad…”, “si combinamos ayudas públicas + producto financiero…”).
Coordinación con notaría y asesoramiento legal para que cada operación se firme con todas las garantías.
Si te encuentras en el punto de pensar:
“No sé cómo vamos a pagar la residencia, pero no quiero que esto se convierta en un problema familiar”
podemos ayudarte a revisar opciones de forma serena, profesional y con un lenguaje claro.




